Quisiera tener las palabras para describir con justicia tu elevada belleza...
Es una oración adorable ¿no?, cualquier mujer que aprecie el romanticismo se sentiría conmovida, claro, si creyera en la honestidad de quien se lo ha dicho.
Imaginen recibir una carta en la que el hombre que aman ha escrito muchas más frases como esa, ha hecho una oda a su enamorada persona, y no cualquier puñado de cursilerías ya antes dichas, sino una auténtica obra maestra propia de uno de los pocos hombres cultos y con estilo propio que se hayan topado en su vida.
Los hombres inteligentes son tan escasos, realmente.
Para una mujer como yo, que ama el conocimiento y ansía el aprendizaje de casi cualquier cosa y por casi cualquier medio, el encontrarme un hombre así fue casi como un presagio de lo inevitable, me vi en sus brazos desde antes de que supiera su nombre siquiera.
Entré en su vida y él entró en mi corazón, nuestros primeros capítulos fueron poco más que perfectos, yo aún no podía creer que él fuera real, su personalidad y sus ideas eran tan surealistas, después comprendí un poco más sobre su estilo, empecé a descifrarlo, él se dio gusto descifrándome a mi desde la primera vez que hablamos, en secreto se metía en mi mente y me sacaba los archivos más escondidos, encontró cosas en mi que ni siquiera yo sabia que estaban ahí. Llegué a tenerle miedo, llegué a pensar que estaba loco, pero nunca estuve en peligro en su compañía, no era un peligro físico el que me asechaba, era algo mucho más temible, intangible, imparable. No tuve oportunidad de escapar aunque lo vi venir, la verdad es que no quise hacerlo, me quede muy quieta, cerré los ojos y me abandoné a ese poderoso invasor que me quemaba el corazón y me nublaba la mente, me enamoré de él. Desde entonces he estado parada al borde del abismo, mirando la nada bajo mis pies con curiosidad, con morbo, con deseo, con temor. Él pertenece a esa oscuridad que yo solo puedo mirar de lejos, pero no estará ahí cuando yo caiga, porque se mueve en todas las sombras y me ha descrito como un rayo de sol, por eso estuvimos juntos, estamos juntos y no lo estamos porque nunca nos hemos tocado en verdad. Es por eso que yo nunca podré dormir entre sus brazos, aunque ya lo hice, nunca podré compartir la vida con él, aunque compartimos innumerables minutos, horas y días con sus noches, es por eso que yo no estoy en su esencia, que no me lleva en su sonrisa, que no me encuentro en su historia.
Porque miente, como todo hombre inteligente, no soy más que otra encantadora mariposa que le gustó para guardar en una caja de cristal, como tantas, tantas otras.
Nunca descubrí sus secretos, en parte porque él no me dejó, en parte porque juré no especular sobre lo que nunca me cuenta, pero no necesito abrir su caja de pandora para saber que no me ama, que no me amó como decían sus cartas, cuando cosas tan simples te son negadas, cuando los gestos más considerados son casi nulos, cuando tus ansias de verlo son tan grandes que duelen y él prefiere su soledad acompañada de quien sabe que vicios y pecados, una sabe que le mintieron.
La mariposa no es tonta, amor, se dejó atrapar por la ilusión de cautivar tu mirada para siempre, más que ninguna otra en tu colección.
La mariposa sabía que le clavarías las alas, pero le causaba tato placer que la miraras que fingía no sentir los clavos.
Tus mentiras me arrancaron sonrisas, me causaron suspiros, me llevaron al éxtasis más de una vez. Te odio profundamente, te amo aún más.
Voy a extrañarte, incluso extrañaré el abismo, tu oscuridad, mi miedo. Porque yo no te mentí y no miento cuando te digo que hubiera dado la vida por que en verdad quedaran tantos años para amarte.
No soy masoquista, estoy enamorada, que es peor.
mil gracias por pasarte por mi blog!
ResponderEliminarme paso por el tuyo y me encantan las imagenes, tu forma de escribir!
muchos animos!
mil besos!